jueves, 22 de marzo de 2012

El AMO escribe : necesidades del esclavo


Los esclavos, y quienes tratan de ser esclavos, suelen ser constantemente advertidos de evitar el egoísmo y no centrarse en sus propias necesidades y deseos, sino en las de los demás. Y este puede ser un buen consejo cuando un esclavo tiende a centrarse en sus propias fantasías perdiendo de vista la voluntad del AMO o desatendiendo sus posibles aportaciones a la relación. Pero más allá de esta lección sobre el egoísmo, hay otra mucho más sutil y que tiene que ver con las verdaderas necesidades del esclavo: me estoy refiriendo a todo aquello que alimenta y fortalece la “esclavitud” de un esclavo: la dirección y el control, la disciplina y el servicio. Cuestiones sobre las que no puede haber ninguna concesión, pues cuando la vida de un esclavo carece de ellas la esclavitud en sí misma es insostenible.

DIRECCIÓN y CONTROL
La concepción popular y desinformada considera que los esclavos son personas que se ven obligados a obedecer las órdenes de un AMO, y muchos esclavos también fantasean con ser forzados. Esto, además de poder llegar a la ilegalidad, está muy lejos de ser verdad. Se considera que obedecer es lo contrario de la libertad, y las connotaciones negativas de "esclavitud" en gran parte consisten en esta presunta falta de libertad. Esto, que pudo ser cierto en otras etapas históricas no se cumple en el caso de los esclavos consensuales de hoy en día. Aquellos que se convierten en esclavos hoy en el mundo desarrollado no lo hacen porque se ven obligados a obedecer, sino porque de manera positiva necesitan obedecer. La obediencia es el alma de la esclavitud voluntaria, no es una cruz sino una alegría y un verdadero esclavo sólo pide que se le dé la oportunidad de hacerlo.
Y ahí es donde entran en juego el control y la dirección. Cualquier idiota puede decir a otro qué hacer; muchas personas tienen una personalidad autoritaria, dominante o agresiva. Pero eso no es lo que satisfará la necesidad de obedecer de un esclavo, al menos no a largo plazo, porque las personas simplemente son autoritarias tienden a no ser muy coherentes o siquiera inteligentes en sus órdenes, pues operan por capricho. Cuanto más perfectamente obedezca el esclavo a alguien de esas características más probable es que se meta en problemas, porque la orden de hoy puede impugnar la de ayer o contradecir la de mañana. No se puede instruir a un perro con órdenes contradictorias, ha de tenerse firmeza, actitud y habilidad: ¿es acaso un esclavo menos sensible?
Idealmente, lo que necesita todo esclavo –sea o no consciente de ello- es una dirección clara, metas firmes, reglas coherentes y órdenes inequívocas. Y para ello se necesita que el AMO posea tenacidad, habilidad, presencia de ánimo, inteligencia, autocontrol y la auto-comprensión necesaria para proporcionar ese tipo de entorno.

DISCIPLINA
La fantasía más común de los esclavos es, probablemente, el ser castigados de una u otra manera (léase a base de fusta o mediante el confinamiento); pero creo que la carga erótica de esto es realmente una metáfora de la disciplina, que no es lo mismo que el castigo. La disciplina controla la conducta, el castigo es simplemente un medio, una herramienta, y no la mejor, para lograr la disciplina. Al igual que los esclavos deben obedecer, los AMOS tenemos que seguir las reglas que nos elevan a la altura de un ideal. Creo que todos los esclavos voluntarios aspiran a ser "el esclavo perfecto" en algún sentido, para lo que les resulta imprescindible tener a alguien ante quien abrazar ese ideal, alguien que responda a esas expectativas de perfección aun a sabiendas de que la perfección es inalcanzable.
Si fuera fácil ser un esclavo, si todo el mundo pudiera hacerlo ¿cuál sería el punto? Si no existiera el sacrificio que implica, si no se requiriese una voluntad "más allá" de la vida ordinaria de un pasivo o activo cañero… ¿por qué molestarse? ¿a qué toda esta filosofía? ¿por qué entonces esta concepción de la relación AMO/esclavo se convierte en un proyecto de vida?
La esclavitud es una exigencia, una exigencia propia del esclavo para consigo mismo, una vocación difícil, y sus retos no pueden ni deben terminar una vez el esclavo entra al servicio de un AMO. No es una condición a la que se llega y ya. El Amo debe proporcionar un desafío continuo, así como un entorno en el que esté constantemente presente la disciplina del esclavo y su dedicación para perfeccionarse. Con este fin, muchos AMOS implementan diversos rituales y protocolos a seguir por sus esclavos. La clave es permitir a los esclavos desarrollar una actitud de adoración y entrega, proporcionar al esclavo un marco dentro del cual vivir una vida disciplinada de respeto y dedicación (todo lo que se centre exclusivamente en alimentar el ego del AMO será errado).
En justa reciprocidad, y en el más prosaico de los niveles de aplicación de las normas, todo AMO que no se dé cuenta o no se preocupe por las posibles infracciones de su esclavo estará eludiendo su deber para con su siervo. No es necesario castigar, pero sí tomar nota de la transgresión/omisión, etc. y tratarlo con él de alguna manera concreta. Los esclavos necesitan sentir los ojos de su AMO sobre ellos continuamente, hasta que se internalizar dicha sujeción.

SERVICIO
Si bien hay un sin fin de fantasías sobre la obediencia y la disciplina, la mayoría de los esclavos tienden a fantasear preferentemente acerca de servicios sexuales, y sin embargo éstos son la parte más ínfima de las obligaciones y servicios de un esclavo en propiedad. De hecho, la diferencia entre un esclavo y un sumiso resulta de la voluntad, incluso del entusiasmo, por servir a su AMO de manera no sexual. Una vez leí en un anuncio personal de un presunto esclavo esta frase: «si no limpio mi propio apartamento ¿Por qué debería limpiar el tuyo?». Deplorable para alguien que se define a sí mismo como esclavo, pues el mismo hecho de plantear la pregunta indica que no ha entendido nada de lo que es el espíritu y la naturaleza de esa condición que dice poseer; no se trata de que le “guste” limpiar, ni siquiera es relevante el factor “gusto”. Lo único que es relevante, determinante, es el factor obediencia, y si limpiar es una orden, lo que debería bastar al esclavo es la satisfacción de cumplirla.
El problema surge cuando el esclavo (o el AMO, que también ocurre muy a menudo) confunde “servicio” con “ser usado”. La diferencia es sutil pero crítica y radica en la diferencia existente entre "ser utilizado" y "ser útil".
Ser usado, con todas sus connotaciones y una fuerte carga erótico/sexual en la mayoría de los casos, se refiere más a las categorías de dirección y disciplina que de servicio. Es decir, lo interesante acerca de "ser utilizado" para el esclavo estriba en ser obediente y ser controlado, más allá de su propio ego y su propio placer, convertirse en un instrumento de la voluntad de otra persona. Eso no tiene por qué (aunque es susceptible de) ser una experiencia humillante, degradante o denigrante, sino convertirse en una experiencia estimulante y liberadora. Sobre el complejo concepto de humillación en el mundo BDSM os remito a un interesantísimo post que he encontrado en el blog de un AMO español.
Ser útil, en cambio, es algo que la mayoría de la gente no encuentra placentero y gratificante, y de hecho a algunos esclavos llega a escapárseles lo trascendente del concepto de utilidad como parte fundamental de su naturaleza dada su aparente ausencia de eroticidad inmediata. Es el sentido de la dedicación, de la inversión adecuada del esfuerzo, del empleo de su constancia y su energía en la manera correcta y satisfactoria para su AMO y para él mismo. El gozo del servicio se basa en la sensación de haber cumplido con la tarea encomendada, e incluso de haber previsto la necesidad de dicha tarea y haberla resuelto antes de ser formulada por el AMO. Resaltaba antes la aparente ausencia de eroticidad inmediata en las acciones relativas al concepto de “ser útil” para un esclavo, pues ¿qué es sino sexo desgenitalizado, a la postre, el cumplimiento del deber, sea éste el que sea, en el marco de una relación AMO/esclavo?

Cuando un AMO piensa en el servicio de un esclavo sólo en términos de tenerlo a su entera disposición para satisfacer cualquier capricho o deseo pasajero, trivializa la esclavitud de su esclavo y puede llegar a socavar su capacidad para continuar con esa forma de vida, pues podría acercarse peligrosamente al abuso, el daño físico o la negligencia. El caso contrario se encuentra cuando la razón principal del AMO se basa en proporcionar al esclavo la oportunidad de servir con lo mejor de sus habilidades. El mayor desafío para un AMO es determinar cómo un esclavo puede, a través de su servicio, entrega y obediencia, crecer, aprende y se desarrollarse. Esto no quiere decir que al esclavo no pueda encomendársele cualquier tarea que no transgreda los límites básicos de las 3Fs (sano, seguro y sensato); me refiero a que todo esclavo tiene que sentirse, en general, que está cumpliendo con su potencial para el servicio, o no mantendrá su entusiasmo por mucho tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario