lunes, 20 de febrero de 2012



El AMO escribe. Reflexiones II (propias... y ajenas)


Nosotros construimos nuestra realidad.


Construir una relación AMO/esclavo 24/7 es mucho más difícil de lo que puede parecer. Pero no por los  motivos que a priori podríamos pensar. Uno tiende a considerar que los factores externos (distancia, trabajo, familia) determinan la viabilidad de una relación de este tipo. Y es verdad que resultan factores de gran importancia, pero creo que realmente lo que más condiciona una relación de este tipo son los factores internos: la disposición del AMO y del esclavo, la forma de entender la esclavitud y la manera de afrontarla íntima, personal y diariamente.

Estas reflexiones vienen al hilo del último post que ha colgado mi esclavo, un post que contiene unos pensamientos que reflejan el quid de cómo el proceso empieza a desarrollarse y va tomando forma en la naturaleza del esclavo: la desestimación del ego, la voluntad y la dedicación.

Sé que la gente se acerca al mundo D/s movida fundamentalmente por razones sexuales, y muchas veces llevados por la “urgencia” (esta expresión, muy acertada, no es mía) de satisfacer un deseo apremiante de dominar o ser dominado. Sin embargo, a esto no se le puede llamar esclavitud ni entra en el sentido profundo de lo que significa “ser Dueño de un esclavo” o “pertenecer a un Amo”. No son más que juegos puntuales, esporádicos, muy alejados de lo que supone el compromiso y la implicación de una RELACIÓN Amo/esclavo, en la que, necesariamente, se involucra el día a día de la vida de ambos.


El compromiso de obedecer, servir y agradar siempre está ahí, así como las responsabilidades del Amo, a pesar de lo que tengamos que hacer obligados por las dinámicas de lo cotidiano. Las tareas, obligaciones o rutinas del esclavo pueden incluso aplazarse en el tiempo o reorganizarse, debido a las limitaciones de la vida civil (esa “no vida”, según se refiere a ella un esclavo que tiene un magnífico blog y una también magnífica concepción de la esclavitud), pero el dominio y la sumisión subyacentes siempre están ahí, en nuestro fuero interno, como algo presente y real, aunque estemos montados en el coche camino del trabajo, estemos comiendo con la familia o estemos atendiendo en las clases de un máster que nos hemos visto  obligados a cursar. Al igual que uno es hijo, o padre, todo el tiempo, uno también es Amo o esclavo todo el tiempo.


Ua vida de Dominación/sumisión es una realidad que trasciende lo contingente, no es una fantasía, no es un juego que tomamos cuando nos apetece y relegamos cuando no nos viene bien. Una relación AMO/esclavo debe formarse a partir de una urdimbre de hilos entretejidos en tu vida ordinaria, y aunque el AMO y el esclavo no se vean en semanas la relación sigue ahí, intacta, alimentada por la actitud, la disposición, la dedicación y el compromiso. El dominio y el control del AMO siempre están allí; el intercambio de energía siempre está allí, la cesión de poder también, la sensación de pertenencia, las obligaciones, la dependencia, el factor de posesión.


Por eso es tan importante la comunicación entre AMO y esclavo: jamás debes ocultar a tu Dueño tus sentimientos, tus pensamientos, tus inquietudes. Puede haber días en que no te sientes “tan” esclavo, pero sigues siéndolo, pues ya no puedes elegir: escogiste cuando pudiste y decidiste entregarte como esclavo. Has entrado en una nueva realidad que te hace conocerte y aceptarte como eres. Y te das cuenta que no sólo te sientes cómodo en esa tesitura, sino que realmente lo necesitas. Eso no quiere decir que no se tengan días malos… pero ahí es donde interviene el AMO organizando tus ritmos por medio de los diferentes niveles de protocolo: diferentes niveles de intensidad D/s a través de los cuales tu AMO determina tu comportamiento, de manera que se adecue a las posibilidades de cada momento.

Lo increíble de encontrar un AMO 24/7 es que ese Amo te proporciona una posibilidad que la realidad te niega: ser tú mismo, vivir una vida de esclavo y hacer que esa vida sea compatible con la realidad del día a día, siendo capaz de matizarla para adaptarse a las circunstancias externas, pero sin que nunca desaparezca. Para construir una relación AMO/esclavo 24/7 no se precisa vivir juntos, ni estar cerca, ni siquiera comunicarse todos los días (aunque esto es lo ideal): lo único imprescindible es trabajo, dedicación y paciencia, y llegar a conocerse mutuamente a la perfección.


Lo básico es que tú eres un esclavo. Y eres consciente de tu condición y estado y del lugar que ocupas. Y  comienzas a percatarte de que lo que te llena, te infunde ánimo y te genera ilusión es, precisamente, tener en cuenta, por encima de tus propias consideraciones, lo que tu Dueño requiere de ti. Te das cuenta de que no se trata de una parte de tu personalidad, sino que todo tú eres así, y que servir y complacer a tu Dueño te hacen mejor en todos los sentidos. Y por eso, a pesar de que es tu AMO quien tiene el control estricto sobre tu realidad y tu persona, te sientes confiado y querido. Y te das cuenta de que pensar en tu Dueño te hace sonreír.

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